Manizales, jueves 31 de octubre de 2024. La revista científica Cultura, Educación y Sociedad, de la Universidad de la Costa, publicó el artículo “Evaluación de la eficacia de la autorregulación del aprendizaje en los entornos virtuales en educación superior”, fruto de una investigación en la que participan las académicas de la Universidad de Manizales Marta Lucía García Naranjo, profesora e investigadora del Centro de Investigaciones en Medio Ambiente y Desarrollo (CIMAD) y María Carmenza Grisales Grisales, investigadora del Instituto Pedagógico.
La investigación, financiada por la UManizales, se centra en la autorregulación del aprendizaje, un tema de creciente relevancia en la educación virtual. A través de esta iniciativa, se busca analizar cómo los estudiantes interactúan y desarrollan habilidades de autorregulación en entornos de aprendizaje virtual.
“Uno de los hallazgos más significativos es el bajo índice de autorregulación en estos entornos. Se sugiere que, al planear las prácticas pedagógicas, los educadores consideren todo el ciclo de autorregulación, lo que permitirá a los estudiantes encontrar actividades que fomenten su autonomía, esencial en la educación virtual”, señala García Naranjo.
Además de las investigadoras de la UManizales, el equipo contó con la colaboración de Daniel Eduardo Quintero Pamplona y Nubia Esteban-Duarte, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales.
Sobre la Investigación
La autorregulación del aprendizaje se refiere a la capacidad del estudiante para gestionar su propio proceso educativo mediante la selección consciente de estrategias cognitivas y metacognitivas. En entornos virtuales, esta competencia es crucial para mejorar la autonomía del estudiante.
Los resultados indicaron una desconexión en los momentos del acto formativo, lo que obstaculizó el desarrollo del ciclo de autorregulación. Las variables de previsión, ejecución y autorreflexión resultaron significativas para la medición de la autorregulación, mostrando que el nivel de formación en pregrados y posgrados influye en estos procesos. El índice de autoeficacia registrado fue de 0.31.
La investigación destaca la necesidad de abordar la autorregulación del aprendizaje de manera integral y sugiere que el índice de autoeficacia puede ser un recurso valioso para futuros estudios en entornos virtuales de aprendizaje.