Manizales, lunes 23 de febrero del 2026. Hay historias que inspiran, otras que enseñan, y algunas, como la de Juanita Quiroga Morales, nos recuerdan que cuando la disciplina se une al propósito, los límites dejan de existir.
Juanita, estudiante del programa de Medicina de la Universidad de Manizales, no solo se ha formado en aulas y hospitales. Desde los 14 años, cuando llegó a la Liga Caldense de Voleibol sin saber siquiera cómo se jugaba, entendió que empezar desde cero también es una forma valiente de creer. “Mis papás sembraron en mí disciplina, constancia y amor por el esfuerzo. Pasé por muchas disciplinas, como natación, baloncesto, patinaje, tenis y gimnasia, hasta que, después de un pequeño accidente jugando baloncesto, mi papá me insistió en que le diera una oportunidad al voleibol, un deporte que él practicaba y que siempre le ha apasionado”, comenta la deportista.
Esa fortaleza fue clave cuando, ese mismo año, su mamá fue diagnosticada con cáncer. En medio del dolor, confirmó su vocación: quería ser médica para acompañar, luchar y servir. “En medio de su enfermedad, mi mamá fue quien más creyó en mí, me apoyó y me respaldó. Sus palabras siempre han sido: tú haz tu 50%, estudia y entrena, yo hago el mío, y el resto lo dejamos en manos de Dios”, agrega con sentimiento en su corazón.
En el 2020 ingresó a la universidad con beca deportiva, incentivo que hoy alcanza el 70% gracias a cuatro años consecutivos como campeona universitaria con el equipo de voleibol de la UManizales. La institución nunca la obligó a elegir entre el deporte y la academia: por el contrario, le dio respaldo y flexibilidad para crecer en ambos caminos. “En la universidad encontré lo que muchos deportistas soñamos: una institución que impulsa el talento, que entiende que el alto rendimiento también forma liderazgo, disciplina y excelencia. Siempre estaré profundamente agradecida por creer que se pueden formar médicos íntegros que también representen al país en escenarios deportivos nacionales”.
La estudiante vivió la pérdida de su abuelo, su “primer paciente”, mientras entrenaba a doble jornada y comenzaba sus prácticas clínicas. Aún en duelo, clasificó a Juegos Nacionales y fue parte de hitos históricos para el voleibol universitario. “Cuando mi abuelo falleció, sentí uno de los dolores más grandes de mi vida, pero tenía que seguir con mi rutina pues semanas después debía jugar un clasificatorio a Juegos Nacionales, las máximas justas a nivel de Colombia. Ese semestre empezaba mi día desde las 4:00 a.m. porque a las 5:00 a.m. debía estar en cancha, también inicié clínicas y estaba viviendo un duelo profundo, hubo momentos en los que sentí que no podía más. Pero recordaba por qué hacía todo esto”.
Hoy, a un paso de graduarse y con uno de los mejores promedios, quiere ser cirujana oncóloga y continuar su carrera deportiva en el ámbito internacional. “Sueño con estar en la lucha, ofreciendo esperanza a familias como la mía. Puede sonar ambicioso, incluso imposible para algunos, pero he aprendido que lo imposible se trabaja todos los días hasta que deja de serlo”; y en cuanto al deporte, agrega: “deseo ser parte de un gran equipo, competir al más alto nivel y seguir marcando la diferencia, demostrando que se puede ser deportista de alto rendimiento y profesional de excelencia al mismo tiempo”.
Su historia deja una certeza: no se trata de escoger entre ser médica o deportista, sino de trabajar cada día por ambos sueños. Porque cuando hay disciplina, fe y propósito, lo imposible se convierte en meta.
Tú también puedes contar tu propia historia, te invitamos a que hagas parte de los grupos deportivos y culturales que ofrece la UManizales. Ingresa al siguiente enlace para conocer la oferta: https://www.umanizales.edu.co/desarrollo-humano/deporte-y-cultura .
