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“Independiente de si somos blancos, morenos o negros, todos tenemos raíces africanas”: Sandra del Pilar Otálvarez, estudiante UManizales

Sandra del Pilar Otálvarez

Manizales, jueves 12 de marzo de 2026. Las comunidades que habitan a orillas del Río Magdalena guardan una riqueza cultural que pocas veces llega a los escenarios académicos. Esa historia, transmitida entre generaciones a través de la tambora y de las prácticas culturales de la gente del río, fue llevada a la investigación doctoral por Sandra del Pilar Otálvarez Martínez, estudiante del Doctorado Formación en Diversidad de la Universidad de Manizales. 

 

En la sustentación de su tesis doctoral, titulada “Las identidades culturales de las comunidades negras de Gamarra, Cesar”, obtuvo la máxima distinción académica Magna Cum Laude, un reconocimiento que, según afirma, no es personal, sino colectivo: pertenece a las comunidades negras que habitan la ribera del Río Magdalena. 

 

Administradora pública con maestría en administración pública, Otálvarez llegó desde este municipio tras recorrer durante tres años largas distancias para formarse en un programa que, en ese momento, era el único en Colombia que abordaba la diversidad como eje académico. 

 

Umedia: ¿en qué consiste su investigación doctoral? 

 

SPOM: hoy estamos entregándole a la comunidad académica información muy importante sobre una identidad cultural esencial, relacional y diversa: la gente del río, especialmente quienes habitan a orillas del Río Magdalena. Hablamos de aproximadamente 29 municipios que comparten una representación cultural basada en la expresión de la tambora. Para nosotros la tradición se mueve alrededor de ese toque rítmico, pero también demostramos que es una forma de enseñanza propia de nuestras comunidades. 

 

¿Qué aportes metodológicos propone su trabajo? 

 

Se construyó el método del círculo hermenéutico danzante, porque para este proceso era necesario desarrollar una metodología propia basada en la hermenéutica reconstructiva articulada. Mi director de tesis fue el doctor Germán Guarín Jurado, pero debo reconocer que este proceso se desarrolló con las múltiples voces de todos los profesores del doctorado y, sobre todo, de las comunidades que participaron en la investigación. 

 

Las comunidades que usted estudia han sido históricamente vulneradas. ¿Qué encontró allí? 

 

Son comunidades que históricamente han tenido pocas oportunidades, pero mantienen tradiciones transmitidas de generación en generación. En el ámbito nacional se ha abandonado la identidad cultural de la gente del río. El Río Magdalena es un sujeto vivo, tiene una cosmogonía propia, y allí convergen mundos distintos. 

 

Usted plantea una reflexión sobre la identidad de estas comunidades. ¿Cuál es? 

 

Nosotros no necesariamente nos reconocemos como negros, afrocolombianos, raizales o palenqueros. Nos reconocemos como comunidades con raíces africanas asentadas en esos territorios desde la colonización. Somos pueblos que se han construido en medio de la adversidad y en territorios de difícil acceso para la institucionalidad. Por eso proponemos reconocer primero a la persona, al humano y a la humanidad, por encima de las categorías institucionales. 

 

Su investigación se centra en Gamarra, pero habla de una región más amplia. ¿Por qué? 

 

Porque nosotros no vemos el territorio como lo plantea la división occidental entre municipios y departamentos. Hay cerca de 29 pueblos que comparten prácticas culturales alrededor de la tambora. Gamarra es un referente de esas identidades culturales de las comunidades negras que habitan a orillas del Río Magdalena, pero no es un proceso exclusivo de ese lugar. 

 

Su tesis obtuvo la máxima distinción académica. ¿Qué significa ese reconocimiento? 

 

Ese reconocimiento no es para Sandra del Pilar. Es para las comunidades negras que viven a orillas del Río Magdalena. Yo soy únicamente una intérprete entre el mundo tradicional y el mundo contemporáneo. Este es el proyecto de vida de comunidades que han sido invisibles para la institucionalidad y para la academia. 

 

¿Qué papel juegan los jóvenes en ese proceso cultural? 

 

Los jóvenes que nos acompañan hacen parte del grupo cultural Son del Puerto, del corregimiento de Puerto Viejo, zona ancestral del municipio de Gamarra. Es un proceso que integra a 24 niños, niñas y adolescentes entre los 3 y los 23 años. A través de la tambora encuentran disciplina, respeto por la tradición y una alternativa frente a situaciones nocivas de la sociedad contemporánea. 

 

Gamarra suele aparecer en las noticias por temas de conflicto. ¿Qué mensaje quiere dejar frente a esa realidad? 

 

El Magdalena Medio es una zona atravesada por conflictos, pero las comunidades deciden cuál es su curso de vida. Los grupos culturales permiten a los jóvenes expresar emociones, alejarse de los vicios y fortalecer su identidad. Gamarra no es solo un municipio del Cesar, es un referente de la cosmogonía del Río Magdalena y de las comunidades que viven en su ribera. 

 

¿Cuál es el principal mensaje de su investigación? 

 

Que debemos dejar de excluir y empezar a reconocer a las personas desde su humanidad y su identidad cultural. Independiente de si alguien es blanco, moreno o negro, todos tenemos raíces africanas que hacen parte de nuestra historia. Esa herencia se siente cuando suena la tambora y nos invita a aplaudir, bailar y celebrar lo que somos como pueblo. 

 

niños, niñas y adolescente de Gamarra, Cesar
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