A11y block

Logo UMedia

Análisis - La importancia del pensamiento crítico en tiempos de inteligencia artificial - Alejandro Peláez

jhjkbvhjkvb

Durante buena parte del siglo XX se registró un aumento sostenido en los puntajes de pruebas de inteligencia en varios países, fenómeno conocido como Efecto Flynn. Sin embargo, la evidencia reciente sugiere que ese patrón ya no es lineal: en algunas poblaciones aparecen estancamientos, trayectorias irregulares e incluso descensos en ciertos periodos o cohortes, lo que obliga a interpretar con cautela cualquier afirmación generalizante sobre generaciones más o menos inteligentes.

En paralelo, los sistemas educativos enfrentan señales preocupantes en habilidades básicas. Los resultados de las Pruebas PISA reportan caídas significativas en matemáticas y descensos en lectura en numerosos países, con implicaciones directas sobre el aprendizaje profundo y la capacidad de resolver problemas en contextos reales. Más que una discusión abstracta sobre coeficiente intelectual, estos datos invitan a revisar las condiciones que están debilitando prácticas intelectuales esenciales: leer con atención, argumentar, modelar problemas y sostener procesos de escritura rigurosa.

Las causas son múltiples y se superponen. La evidencia sobre el impacto de la interrupción escolar durante la pandemia mostró pérdidas de aprendizaje y menor progreso en competencias, especialmente en contextos con mayores desigualdades. En la misma línea, estudios comparativos en población escolar han encontrado desempeños inferiores en pruebas cognitivas en muestras recientes frente a cohortes previas, en un escenario atravesado por escolaridad irregular y cambios ambientales amplios. En conjunto, se trata de un panorama que no admite explicaciones únicas, pero sí exige responder con decisiones pedagógicas deliberadas.

A ese contexto se suma la economía de la atención propia del entorno digital. La exposición persistente a estímulos, notificaciones y consumo fragmentado de contenidos favorece la multitarea y la atención parcial continua; y ello se asocia con sobrecarga atencional y debilitamiento de procesos claves para el aprendizaje, como la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la autorregulación. Metaanálisis recientes, además, advierten efectos negativos de la presencia del teléfono móvil en el aula y de la multitarea mediática sobre el rendimiento y la experiencia cognitiva del aprendizaje.

En este escenario, la inteligencia artificial generativa introduce una tensión adicional. Sus beneficios son reales cuando se usa como apoyo: explicar un concepto, proponer ejemplos, ofrecer retroalimentación o simular preguntas. El riesgo aparece cuando se convierte en sustituto del trabajo intelectual: delegar por defecto la lectura, la escritura y la toma de decisiones, y confundir fluidez textual con comprensión. La guía de la UNESCO para IA generativa en educación insiste precisamente en un enfoque centrado en el ser humano: alfabetización en IA, transparencia, protección de datos, integridad académica y desarrollo de capacidades docentes para que la tecnología amplifique el aprendizaje en lugar de reemplazarlo.

De ahí que el papel de la academia sea hoy más decisivo que nunca. Fortalecer pensamiento crítico y metacognición no es un eslogan, sino una agenda concreta: diseñar tareas en las que el estudiante deba justificar decisiones, comparar fuentes, explicitar criterios, mostrar borradores y evidenciar el proceso; evaluar argumentación y no solo productos finales; crear espacios de lectura profunda y discusión guiada; y enseñar a usar la IA como andamio para mejorar, no como atajo para evadir el esfuerzo cognitivo. En tiempos de IA, escribir un informe con criterio propio, construir una posición sustentada y revisar críticamente lo que una herramienta sugiere no es nostalgia: es formación universitaria de alta calidad.

En definitiva, la productividad sin pensamiento termina siendo una eficiencia vacía. La universidad no puede competir con la velocidad de una máquina, pero sí con algo más valioso: criterio, responsabilidad intelectual y capacidad de juicio. La pregunta no es si se usará la IA, sino cómo se gobernará su uso para que el pensamiento humano siga ocupando el lugar central que le corresponde.

 

*Las opiniones expresadas en este espacio no comprometen el pensamiento institucional.

 

 

Etiquetas
Compartir
Logo UMedia

Regístrate aquí para recibir nuestros boletines informativos