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Análisis - La exclusión y el suicidio*– Jaime Carmona

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El suicidio es un fenómeno que se debe analizar siempre en contexto. Son distintos los móviles por los cuales se suicida una persona del primer mundo y una del tercer mundo; no se comporta igual el fenómeno en Manizales que en el Amazonas o en Arauca, por ejemplo.

Manizales es una de las ciudades de más alta calidad de vida en América Latina. La calidad del aire, la calidad del agua, la calidad de los servicios públicos, la calidad de la educación, de la salud, entre otros aspectos. En contextos como este es muy importante dirigir la mirada hacia ciertas dinámicas de exclusión, que incluso afectan a personas que están en contextos sociales altamente incluidos.  

¿Por qué? Porque una persona puede ser, por ejemplo, hija de una familia de clase alta, que en todos los sentidos tiene las condiciones más favorables para la inclusión, pero en su contexto familiar es excluida. También puede ser excluida en su contexto escolar, laboral o social.

La exclusión puede darse de una manera abierta, y es más fácil identificarla y contrarrestarla, pero a veces se da de maneras sutiles. Existen dinámicas sutiles en los contextos familiares, educativos, laborales, comunitarios, que no son fáciles de detectar ni de neutralizar, y que son mortales. Para decirlo de otra manera, hay personas que se suicidan y otras a las que las suicidan.

En mi concepto, podemos hablar de más personas que son empujadas al suicidio de las que se suicidan por motivos fundamentalmente individuales. Durkheim dice que toda sociedad tiene diferentes maneras de empujar a alguno o a algunos de sus integrantes a que se suiciden. Toda sociedad tiene en su interior una dinámica de exclusión, y esa dinámica de exclusión puede terminar con muchos suicidios. En sociedades como la nuestra, en la que se cuenta con tantos indicadores de bienestar, encontramos dinámicas de exclusión que a veces son muy sutiles, pero a la vez muy preocupantes.

Otra categoría de análisis es la prevalencia de suicidios en población masculina, hombres entre los 20 y los 50 años. Cuando una persona se suicida, lo que nos está diciendo es que no se quiere quedar en este mundo. La pregunta es: ¿Cuáles son las razones por las que no quiere seguir viviendo y cuáles son sus necesidades fundamentales? Los 23 varones que se han suicidado entre enero y julio de 2026 en Manizales pueden ser solamente la punta del iceberg; más allá de ellos, podemos preguntarnos cuántos se han suicidado disimuladamente exigiéndose sobre los límites de lo razonable en el trabajo o el estudio, descuidando deliberadamente su salud y bienestar, mediante un acto fallido con consecuencias fatales, o exponiendo su vida en prácticas o vínculos temerarios.

Más allá de la calidad del aire, del agua y de todas las cosas que miden los indicadores, y que ponen a nuestra ciudad en el top de la calidad de vida en la región, ¿cuáles son las necesidades de un hombre entre los 20 y los 50 años en nuestro contexto? Para llegar a conocer esto es fundamental escuchar y observar a esta población, pero hay que saber hacerlo. Por ejemplo, es más importante lo que dicen en contextos informales que formales, hay que escuchar sus chistes y ver hacia dónde dirigen su mirada en el tiempo libre. Una canción muy sabia habla de alguien que quiere conocer a otro, y le pregunta a qué dedica su tiempo libre; porque lo que hacemos para ganarnos la vida puede ser producto de la necesidad o la obligación, mientras que en el tiempo libre somos más nosotros mismos. Tenemos que preguntarnos entonces ¿qué es eso que puede motivar a un hombre entre 20 a 50 años  a quedarse en este mundo y en esta ciudad, y qué es lo que lo puede hacer desprenderse? ¿Cuáles son las cosas que lo afirman o lo desestabilizan, o las que lo hacen sentir incluido o excluido? Si perseveramos en esa dirección vamos a encontrar respuestas, mecanismos de prevención y estrategias para la afirmación de la vida.

Debemos empezar a entender por qué una persona decide no vivir más, qué nos está diciendo ese ser humano con ese gesto. Que este mundo en el que todos estamos tan contentos y tan adaptados no es un mundo que mantenga a todo el mundo tan contento y tan adaptado. Que hay personas que se quedan por fuera y que a veces, de maneras muy sutiles, incluso amables, se les invita a que se vayan.  

Como sociedad tenemos que generar una capacidad crítica, aprender a sospechar sobre el hecho de que aparentemente todo es bonito, pero la gente se está matando. Algo no está marchando, así tengamos todos los indicadores que nos hacen ver ante los demás como si fuéramos una ciudad maravillosa, no lo estamos siendo. Algo fundamental está fallando.

¿Qué es lo que nos está pasando? ¿Por qué nuestros chicos se están matando más que nuestras chicas? ¿Por qué nuestros jóvenes varones se están matando más que las mujeres? ¿Por qué los hombres adultos son más vulnerables al suicidio que las mujeres en las mismas edades? Estas preguntas nos pueden ayudar a hacer una reflexión y una autocrítica como sociedad. ¿En qué medida nosotros en nuestra vida cotidiana favorecemos eso?

Esto nos devuelve al tema de la exclusión. Existen contextos donde la exclusión básica es impresionante, y otros en los que la exclusión de los temas básicos no es tan evidente, pero se vuelven muy importante otros tipos de exclusión más sutiles, aunque terriblemente dolorosos. Algunas personas pueden tener resueltas todas sus necesidades básicas, pero en su contexto, en sus vínculos fundamentales con los seres que más ama, puede tener dinámicas de exclusión terribles, que las hacen sentir que es mejor irse que quedarse, desaparecer que permanecer. Si nosotros mantenemos una capacidad crítica frente a esas dinámicas, vamos a poder prevenir mucho el suicidio.

Las estrategias de prevención están directamente relacionadas con el diagnóstico sobre los factores que están acentuando el fenómeno. Si tenemos dinámicas de exclusión manifiestas, podríamos implementar dinámicas de inclusión más explícitas, desde la capacidad de una sociedad, familia o institución, de desarrollar reflexiones sobre la dinámica de exclusión.  

Así como la explicación del suicidio debe ser contextualizada, la prevención del suicidio también. Si creemos que hay dinámicas de exclusión implícitas y sutiles que  nos están matando, la prevención implica desarrollar reflexiones críticas que nos permitan entender y visibilizar esas dinámicas.

 

*Las opiniones expresadas en este espacio no comprometen el pensamiento institucional.

 

 

 

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