Manizales, martes 10 de febrero de 2026. En el marco del Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, la historia de Sofía Palacio García, joven investigadora de la UManizales, nos recuerda que la investigación no solo ocurre en laboratorios, sino también en los territorios, en las comunidades y en las realidades cotidianas de las personas.
Psicóloga y abogada, Sofía ha construido un camino académico y profesional atravesado por una profunda convicción: la ciencia puede —y debe— contribuir al bienestar integral y a la transformación social. Su formación, complementada con diplomados en atención a víctimas de violencias de género, refleja una apuesta clara por la inclusión, la equidad y la protección de derechos, especialmente de mujeres y poblaciones en situación de vulnerabilidad.
“Mi interés siempre ha sido comprender a las personas no solo desde lo individual, sino también desde sus contextos sociales, culturales y comunitarios”, explica Sofía.
La investigación como herramienta de transformación
Su acercamiento a la investigación comenzó desde la universidad, impulsado por maestras que sembraron en ella la curiosidad y el compromiso por este camino. Con el tiempo, la investigación dejó de ser un requisito académico para convertirse en una herramienta viva de cambio social. “Fui entendiendo que investigar no es solo producir conocimiento, sino transformar realidades”, afirma.
Entre 2023 y 2024, una mujer guía marcó profundamente su proceso, ayudándola a consolidar un enfoque comunitario y social que hoy define no solo cómo investiga, sino también para qué investiga.
Actualmente, su interés investigativo se centra en el bienestar integral y en los procesos sociales que impactan la calidad de vida, con especial énfasis en la identificación y comprensión de las violencias en distintos contextos. Para Sofía, investigar implica visibilizar problemáticas, generar conciencia y aportar a cambios reales. “Me motiva desarrollar proyectos que no se queden solo en el análisis, sino que aporten a la transformación de realidades, especialmente en poblaciones vulnerables”.
El poder de las mentoras y las redes de mujeres
El camino de Sofía en la ciencia ha estado profundamente ligado a sus mentoras. Reconoce con gratitud a mujeres como las profesoras Paula Vanessa Sánchez Agudelo y Diana Arias, que creyeron en su potencial desde años atrás y con quienes hoy continúa fortaleciendo su proceso investigativo. “Me siento muy afortunada de aprender de mujeres tan inteligentes, generosas y comprometidas con la ciencia. Ahí entendí que la ciencia también es una forma de cuidar, comprender y transformar”.
Sofía admite que, históricamente, el acceso y el reconocimiento de las mujeres en la ciencia ha sido más difícil. Aunque aclara que el panorama ha mejorado, asegura que aún persisten algunos retos relacionados con oportunidades y visibilidad. “Cada vez somos más las mujeres que participamos, lideramos proyectos y aportamos desde diferentes disciplinas”, señala.
Para ella, uno de los grandes aportes de las mujeres a la ciencia es una mirada más integral, sensible y humana. “No solo aportamos conocimiento técnico, sino también enfoques sociales, éticos y comunitarios que amplían la forma en la que se investiga y para quién se investiga”.
En este día conmemorativo, Sofía deja un mensaje claro y poderoso para quienes están iniciando o soñando con un camino en la investigación:
“Confíen en su voz, en sus ideas y en su experiencia. La investigación también nace de las preguntas cotidianas y de la realidad social. Buscar mentoras, insistir y atreverse —aunque las oportunidades no se den a la primera— es parte del camino”.