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Manos que construyen la historia de la UManizales: Octavio Toro creció con su segunda casa

Historia Torito

Manizales, miércoles 22 de julio de 2026. Cuando Octavio Toro Garzón recorre los pasillos de la Universidad de Manizales no solo observa edificios, aulas y espacios renovados: también reconoce el trabajo de sus propias manos. Durante 35 años ha acompañado la transformación de la institución y ha dejado su talento en cada mueble, cada detalle y cada rincón que ayudó a construir. 

Ingresó el 24 de junio de 1991, cuando la UManizales aún era Fundema. Tenía apenas 18 años y llegó con un oficio heredado de su padre, que fortaleció tras varios años de aprendizaje. Lo que comenzó como un trabajo terminó convirtiéndose en el proyecto de vida de toda una familia: su padre y su hermano también hicieron parte del área de Mantenimiento, y fue aquí donde conoció a quien hoy es el amor de su vida, su esposa, que también hace parte del personal administrativo de la institución. 

"De la UManizales he recibido tantas cosas que no tengo cómo agradecer", afirma. Para "Torito", como también es conocido, la estabilidad, el ambiente laboral y el bienestar que la universidad le ha ofrecido a él y a su familia representan el mayor legado de estas tres décadas y media de servicio. 

Mientras la universidad consolidaba su calidad académica con la Acreditación Institucional y la acreditación de sus programas, a la par iba modernizando su infraestructura y, al mismo tiempo, Octavio fue perfeccionando su oficio como maestro de la madera. 

Recuerda cuando, junto a su padre y a su hermano, construyó los mezanines del edificio histórico, en una época en la que todo el trabajo se realizaba de manera manual. "Uno como que acariciaba la madera", dice con nostalgia. Hoy, gracias a la tecnología y a los nuevos procesos, fabrica muebles más modernos y funcionales que embellecen espacios como la cafetería de administrativos y algunas salas de juntas y coworking. 

Desde su oficio, Octavio también fue testigo de cambios cotidianos que marcaron la evolución de la institución, como el reemplazo de las antiguas y pesadas sillas de madera por mobiliario más liviano, una transformación que facilitó el trabajo de los colaboradores de mantenimiento. 

Este 24 de julio recibirá el Escudo de Oro por sus 35 años de servicio, reconocimiento que resume una historia de compromiso, dedicación y gratitud. "Aquí me he sentido valorado, acompañado y feliz", asegura con lágrimas en los ojos.  

Mientras la Universidad de Manizales transformó sus espacios y escribió nuevos capítulos de sus 54 años de historia, también cambió la vida de un joven que encontró en ella mucho más que un trabajo: encontró una familia, una vocación y un lugar donde dejar una huella imborrable.  

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