Manizales, jueves 27 de agosto de 2026. Cuando Juan José Franco Galvis recuerda las jornadas de preparación para el World Music Contest de Kerkrade, en Países Bajos, lo primero que viene a su mente no son las largas horas de ensayo, sino la emoción de haber comprobado que todo el esfuerzo valió la pena.
Con apenas 15 años, este joven de Neira hace parte de la Banda Sinfónica Juvenil de Caldas, que recientemente obtuvo el primer lugar en la categoría División Juvenil de Banda de Viento, imponiéndose sobre 14 delegaciones internacionales y llevando el nombre del departamento a lo más alto del certamen, considerado uno de los más importantes del mundo.
"Fueron muchos ensayos, jornadas muy largas, desde las 8:00 a.m. hasta las 10:00 p.m. Muchas veces nos sentíamos muy agotados, pero hoy nos damos cuenta de que ese fue el sacrificio que tuvimos que hacer para estar tan orgullosos de nuestro trabajo", cuenta Juan José.
Su historia con la música comenzó hace cuatro años, cuando ingresó a la Banda Sinfónica del Colegio Nuestra Señora del Rosario de Neira, donde aprendió a tocar trompeta. Más adelante, al cambiarse a la Institución Educativa Neira, inició un nuevo reto interpretando el trombón. Este año presentó las audiciones para ingresar a la Banda Sinfónica Juvenil de Caldas y consiguió uno de los 54 cupos por los que compitieron jóvenes músicos de 17 municipios del departamento.
El talento de Juan José se fortaleció en el Programa de Capacidades y Talentos Excepcionales, Capex, al que ingresó en 2019 luego de participar en unas pruebas realizadas en su municipio. Allí identificaron su facilidad para el aprendizaje y comenzaron a potenciar sus capacidades, orientándolo posteriormente hacia la formación musical.
Capex, desarrollado por la Secretaría de Educación de Caldas en alianza con la Dirección de Proyección Social de la Universidad de Manizales, acompaña a niños, niñas y jóvenes con talentos y capacidades excepcionales, promoviendo el desarrollo de sus habilidades cognitivas, académicas y personales.
Para Juan José, el triunfo en Países Bajos va mucho más allá de una medalla. "Son muchos los sentimientos: satisfacción, orgullo y alegría. A veces ni nos la creemos, pero poder decir que somos campeones del mundo es una felicidad no solo para nosotros, sino para todo el pueblo caldense. Además, conocer Europa y compartir con músicos de diferentes países nos ayudó a crecer como personas y como músicos".
Hoy, mientras continúa perfeccionando su talento, tiene claro cuál quiere que sea su futuro. "Quisiera estudiar música. Mi sueño es poder vivir de la música", afirma.