La historia de Jhonatan Giovanny Marín Galeano es inspiradora. Estudió Derecho en las noches gracias al apoyo de la beca “Bien” y en el día trabajó como guarda de seguridad en la portería principal de la UManizales. Muchos lo recuerdan por su amabilidad, disposición y, por supuesto, por las ganas de sacar adelante a su hijo Jerónimo, y a su madre, con quienes vive en el barrio El Carmen.
Su historia fue tan inspiradora en su momento que incluso recibió diferentes ofertas laborales. Hoy cambió su gorra, su uniforme y su bolillo por un escritorio, un lapicero, conocimiento y unas ganas tremendas de vigilar, esta vez, los aspectos jurídicos de su lugar de trabajo: la Universidad de Caldas, donde oficia como administrativo de la Secretaría Jurídica.
No tiene límites, ya es especialista y espera seguir aprendiendo mucho del mundo del derecho. Reconoce en la UManizales una casa que lo formó, no solo con conocimientos técnicos, sino con calidez humana, la misma que replica siempre y que le ha traído algo que ningún salario puede pagar: el cariño de la gente.
Marín Galeano jamás dejará de cuidar su ética profesional y el don de gente, pues ahora se convirtió en el espejo de Jero, como llama a su hijo, quien, desde ya, quiere ser abogado como su papá.
