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Mónica Arango Arango
@Monica_Arango

"El abordaje del suicidio no puede darse de manera individual":

Diana Esperanza Carmona Gonzáles

“No es individual y no se relaciona con personas enfermas: el suicidio es una construcción social; además, se debe entender, interpretar e intervenir como un fenómeno en el que participan muchas personas”. Así lo afirma el investigador y doctor en Psicología Social, Jaime Alberto Carmona Parra, director de la Escuela de Psicología de la Universidad de Manizales.

Carmona es autor principal de la investigación La prevención del suicidio y otros comportamientos autodestructivos en el escenario universitario, liderada desde el Grupo de Investigación Perspectivas Políticas, Éticas y Morales de la Niñez y la Juventud, de la Universidad de Manizales, y la Fundación Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano (CINDE)

Este proyecto contó con la participación de investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, de la Universidad CES de Medellín y la Universidad Católica de Manizales. El objetivo fue situar los factores protectores y de riesgo en torno al suicidio. Tres elementos marcaron la iniciativa: acciones, interacciones y significaciones.

Así, a través de preguntas cerradas, se aplicaron 2.234 cuestionarios en Colombia y 1.029 en Puerto Rico; luego, se seleccionó una muestra de 192 jóvenes estudiantes universitarios mayores de edad, que experimentaran algunas de las siguientes situaciones en el último año: intento de suicidio, ideaciones suicidas, conocer de manera directa el suicidio o un intento de suicidio de un estudiante universitario con quien tuviera un vínculo cercano.

El día, el momento y el lugar son algunas de las respuestas consolidadas que llaman la atención. Entre viernes y domingo hay mayor índice de ideaciones suicidas, pero entre lunes y jueves, más registros de intentos de suicidios y suicidios consumados.

La familia en ambas caras de la moneda

En esta variable se revela una paradoja: el núcleo familiar es, a la vez, el mayor factor protector y el mayor factor de riesgo. Cuando se enfoca el comportamiento suicida desde un trastorno depresivo o melancólico, lo más relevante no es “tratar” dichos sentimientos sino detectar qué los causa. “Muchas veces, aparece un agresor en la historia de la persona durante su infancia”, dice Carmona.

Otros aspectos detectados en casos clínicos son los secretos familiares, las rivalidades hostiles entre los hermanos (a veces, promovidas por los padres de manera inadvertida) y las comparaciones con otros miembros del grupo. Señalar “el hijo calavera” o la “oveja negra” o endilgarle todo lo negativo a algún integrante de la familia, puede conducirlos precisamente a cultivar estos comportamientos autodestructivos.

Se plantea el suicidio entonces como constructo colectivo. Por la violación, el abuso y el maltrato, los niños comienzan a tejer ideaciones autodestructivas que se manifestarán en un futuro. Por eso, el investigador añade que “en algunos casos “el suicida es el autor material y la víctima del acto, pero los actores intelectuales son otros”.

Desde otro ángulo, la familia se constituye como una red de apoyo crucial ante situaciones de ideación o intento de suicidio; la clave está en el diálogo y en creer que esto puede suceder. “A veces me preguntan: ¿Cómo saber si mi hijo, que dice que se va a suicidar, me está manipulando o no? Yo digo: es mejor ser un padre manipulado que ser el padre de un hijo que se suicidó”, asevera Carmona.

La universidad, otra casa

A pesar de ser ambientes protectores que ayudan al sujeto a afirmarse en la vida, establecer vínculos y proyectarse, las instituciones educativas también tienen incidencias delicadas en la conducta, en particular los ambientes de competencia, tensión y dinámicas estresantes. Cuando se expulsa a un estudiante por su bajo rendimiento académico, por ejemplo, este corre el riesgo de asumir una situación autodestructiva

En ese sentido, se hace un llamado a cuestionar el proceso de admisión y seguimiento que se les hace a los jóvenes desde las oficinas de bienestar.

Una de las propuestas preventivas para estudiantes foráneos sería diseñar programas de monitorías sociales, colonias y planes de padrinazgo, y así apoyarlos el proceso de inserción en un ambiente extraño y desconocido.

La coinvestigadora Diana Esperanza Carmona, psicóloga y doctora en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, reitera que la clave es hablar: “Concluíamos que el suicidio, culturalmente, está visto como algo que no se puede mencionar. Hay que hablar de esto en los colegios y en las universidades. Es una realidad que tiene prevalencia entre los más jóvenes

No es un impulso y se puede prevenir; por eso, el equipo investigador recomienda prestar atención a señales o conductas suicidas en amigos, familiares y conocidos, “llamar las cosas por su nombre” y pedir ayuda sin temor o pena. “A veces, una palabra a tiempo es muy importante. En las universidades tenemos esta herramienta y la invitación es a que la utilicemos”, concluye Carmona.